Más allá de la resistencia: El Movimiento Social Chileno

Lo que ha estado ocurriendo en Chile desde los inicios de este año se puede resumir como un gran descontento social con las estructuras económicas, institucionales y políticas que han sido impuestas antidemocráticamente desde hace más de 30 años. El movimiento estudiantil ha hecho posible la visibilidad de las raíces de este malestar: la imposición por la fuerza de una versión extrema del modelo neoliberal.

Los estudiantes chilenos y la mayoría de los ciudadanos están protestando por un cambio estructural en nuestro sistema educativo. Ellos no quieren sólo ‘mejorar’ el sistema (como le gusta decir al gobierno), sino cambiarlo por completo.

Las protestas de los estudiantes se iniciaron con la oposición a un proceso continuo de privatización de la educación pública que ha estado sucediendo desde 1981 con la aplicación de la Constitución de Chile de 1980. Los estudiantes sintieron que lo que aún quedaba de educación pública en Chile merecía ser defendida contra los intereses privados y un gobierno dedicado principalmente a garantizar ‘un buen clima de negocios’. Pero a medida que pasaban los meses, los estudiantes se sintieron obligados a ir más allá y exigir el fin del lucro, fin a todos los créditos usureros, y la restauración de una educación pública garantizada por el Estado.

 

Ellos entendieron que la raíz del desastroso e injusto del sistema educacional chileno radica en el modelo jurídico y económico impuesto por la dictadura de Pinochet, un ‘experimento neoliberal’, como se dice para referirse a las políticas económicas implantadas en Chile desde 1975, principalmente por la influencia de un grupo de economistas chilenos conocidos como ‘Chicago Boys’ (ya que fueron entrenados en la escuela de economía de Chicago por Milton Friedman y Arnold Harberger).

Las demandas particulares de los estudiantes no se pueden resolver sin confrontar primero los mecanismos institucionales creados por la dictadura. Entre las demandas particulares también rechazan los escandalosamente altos aranceles (sobre todo en las universidades privadas) impulsado por un sistema de crédito y deuda que afecta principalmente a la clase trabajadora. Otro problema es la falta de procedimientos democráticos en las universidades, especialmente las privadas, en el que los estudiantes y trabajadores de la educación no tienen ninguna influencia en la toma de decisiones clave.

El actual sistema educacional chileno se estableció básicamente en el seno del marco de la Constitución de 1980. Esta es un documento ilegítimo impuesto en la dictadura militar por un plebiscito fraudulento. En 1990 el general Pinochet aprobó la Ley Orgánica Constitucional de Educación (LOCE) un día antes de dejar el poder. Esta ley establece los principios básicos que darían lugar a nuevos conflictos y el malestar de los chilenos. Las tres líneas principales de esta ley son: la responsabilidad personal y la elección racional de los padres en la educación de sus hijos, libertad de privatización y educación orientada al mercado, y educación despolitizada con un control mínimo del Estado.

Como pueden reconocer, estos son algunos de los principios básicos de la doctrina neoliberal, basada en una combinación de economía de ‘libre mercado’ con un sesgo conservador. Por lo tanto, los estudiantes están esencialmente cuestionando estos principios neoliberales, ya que han tomado conciencia de que estos permiten, no sólo la desigualdad institucionalizada, sino un asalto económico contra la clase trabajadora, que se ve obligada a endeudarse de por vida con enormes tasas de interés.

 

El surgimiento de este movimiento estudiantil es el síntoma de enormes contradicciones en la sociedad neoliberal chilena. Nuestra llamada sociedad ‘democrática’ (como a los políticos les gusta enfatizar) se basa en la represión y explotación directa de la mayoría de la población, algo similar al proceso de ‘acumulación primitiva’ que dio origen a la sociedad burguesa en su conjunto. Esto significa que mientras este marco económico e institucional exista, la sociedad chilena no será capaz de enfrentarse su propia verdad, que es la verdad de sus contradicciones internas. Sólo tenemos una ‘democracia formal’, casi totalmente cooptada por 4 o 5 familias cuyas fortunas corresponden al ingreso anual del 80% de la población chilena.

Este conflicto comenzó realmente en el 2006, con la primera movilización masiva de estudiantes secundarios, conocido como ‘La Revolución Pingüina’. En ese entonces, las demandas de los estudiantes eran básicamente las mismas: la abolición de la ley LOCE, fortalecer el papel del Estado, poner fin a la municipalización de las escuelas, fin al lucro con recursos públicos. Las negociaciones entre los dos bloques políticos mayoritarios excluyeron a los estudiantes y ninguna de sus demandas centrales fueron respondidas. El resultado fue la promulgación de la Ley General de Educación (LGE), que sustituyó a la anterior LOCE a través de cambios superficiales.

Entre los últimos años de la Presidenta Michelle Bachelet y el 2010, cuando el candidato de la derecha, Sebastián Piñera, llegó al poder, el descontento social en Chile se incrementó por varias razones: la crisis del sistema de transporte, la brutal represión del pueblo mapuche en el sur, y la aprobación escandalosa y antidemocrática de varias centrales termoeléctricas en todo el país, destruyendo el medio ambiente y desplazando a las comunidades locales.

Estos problemas se agravaron una vez que Piñera llegó al poder. Esto fue principalmente debido a que en lugar de hacer algo al respecto, su gobierno optó por hacerse pasar por un gobierno de ‘nueva’ derecha populista y mediática, altamente ideológica en el sentido neoliberal, y por el uso de catástrofes nacionales,  como el terremoto de 2010 y el accidente minero, para distraer a la opinión pública sobre los asuntos sociales.

 

A principios de 2011, los estudiantes de la Universidad Central de Chile se organizaron para detener la venta del 50% de la universidad y la incorporación de una firma de inversores en la junta directiva. Exigieron la expulsión del presidente de la junta directiva, un miembro del Partido Demócrata Cristiano. Iniciaron un paro indefinido. Estas actividades iniciales ayudaron desvelar la forma en que instituciones supuestamente ‘sin fines de lucro’ en realidad generaban enormes utilidades. Sucesivas marchas, paros y tomas, progresivamente provocaron las protestas masivas de los próximos meses.

Las ocupaciones de las universidades y los colegios comenzaron en Junio (con cinco universidades y más de 100 colegios), mientras que el número de personas (no sólo estudiantes) marchando por semana en las calles fue en aumento, llegando hasta 400.000 personas a nivel nacional. Mientras tanto, las propuestas del ministro de Educación, Joaquín Lavín (ex ‘Chicago Boy’), fueron rechazadas por los estudiantes, y el gobierno optó por la anticipación de las vacaciones de invierno como una forma de debilitar el movimiento. En Julio, 33 estudiantes secundarios iniciaron una huelga de hambre que se prolongó por más de 70 días. Otros eventos incluyen la iniciativa ‘1800 horas por la educación’ para correr alrededor del palacio de gobierno, y varios manifestaciones ‘flash-mob’, como el thriller por la educación, reuniendo a 3.000 personas que bailaron en frente del Palacio Presidencial. Después de un precipitado cambio de gabinete, el ministro de Educación fue retirado debido a su conflicto de intereses y de su incapacidad para responder a las demandas de los estudiantes. El 24 y 25 de agosto, trabajadores y estudiantes convocaron una Paro Nacional, exigiendo una reforma tributaria, plebiscito nacional, y una nueva constitución democrática a través de una Asamblea Constituyente. En el mismo mes los estudiantes ocuparon las oficinas de la nuevo ministro de Educación, Felipe Bulnes, y el 20 de octubre ocuparon el antiguo Congreso chileno, enfrentando a políticos asustados y haciendo huir al ministro mientras se escuchaba ‘Lo que el pueblo necesita es educación gratuita! Porque el pueblo está cansada de las leyes del mercado/estado!’. Desde entonces, las movilizaciones se han masificado enormemente, y también de los disturbios, la violencia y la brutalidad policial, que resultó en el asesinato de Manuel Gutiérrez, un estudiante de 14 años de edad asesinado por carabineros. En la actualidad, los políticos están tratando de aprobar el presupuesto de 2012 para la educación, reduciendo la discusión sólo a términos cuantitativos. Los estudiantes se opusieron a un eventual acuerdo entre los dos bloques políticos principales, al igual que el del 2006.

 

Desde estudiantes y sindicatos de trabajadores a organizaciones sociales de base y gente común, en estos momentos el movimiento va mucho más allá de un simple movimiento estudiantil, y esto debido a que la lucha ha tendido a universalizarse: partiendo de peticiones iniciales realizadas al gobierno, a demandas que critican de las instituciones del Estado en lugar de aceptar pasivamente sus reglas, hasta finalmente llegar, cuando las demandas particulares se unen, a un ataque directo al sistema en su totalidad.

Cuando nos enfrentamos a esta tercera etapa de un movimiento social masivo, cualquier tipo de acción política necesita ir más allá de la mera ‘resistencia’ o ‘defensa’, y atacar, responder, y proponer alternativas. Los chilenos ya no están simplemente ‘resistiendo’ a la privatización, sino que atacando los fundamentos y los supuestos en los que se funda toda la sociedad burguesa.

La educación en el Reino Unido se enfrenta a un proceso similar de privatización, teniendo que hacer frente al polémico ‘White Paper’, el incremento de aranceles, y los fuertes recortes al sector público (según el gobierno, debido a la inevitabilidad del ‘plan de austeridad’). Al igual que Chile, estos cambios son posibles gracias a que un gobierno conservador (Thatcher) estableció las condiciones para ello, y la posterior ‘izquierda liberal’ solo continuó haciendo el ‘trabajo sucio’ de los conservadores. Sin embargo, los estudiantes británicos tienen una gran ventaja: el proceso de privatización aún no se ha completado. Este es un gran desafío para el movimiento en el Reino Unido. Por lo que los estudiantes británicos están luchando en este momento, es lo por lo que los estudiantes chilenos deberían haber luchado hace 30 años. Ahora los estudiantes chilenos han despertado y están tratando de revertir 30 años de represión neoliberal al pensamiento y al derecho a la educación.

Octubre de 2011, Liverpool, Reino Unido

(Parte de este artículo fue presentado en Education Activist Network conference “The New College of Resistance”, Londres, 29 de Octrubre , 2011)

Links: Education Activist Network

Breaking NEWS: Chilean student confirmed to speak at EAN teach-in « Education Activist Network

Occupy Wall Street, Chilean student & LSX occupier join the conference + Bring your Tents! « Education Activist Network

Education Activist Network’s Statement of Support for Chile’s Student Activists « Education Activist Network

Acerca de patriciodestefani

My main focus is on the role of architecture within capitalist society and the search for a radical alternative practice. https://artificialorder.wordpress.com/
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